4/08/2011

En la antiguedad duraban más las ideas que los alimentos...

El pensamiento no dura ya ni 24 horas
Juan José Millás escribe hoy (viernes 8 de abril) en su columna del diario El País que lleva por título "Sin sentido",  un analisis sobre la dimensión del pensamiento en nuestra forma de vida. "Los libros ya no duran nada, no terminas de leerlos y al día siguiente aparece otro que te parece más interesante" -dice-. "En la antiguedad duraban más las ideas que los alimentos... ¿Cuánta gente estudia hoy a Platón, a Kant, a Spinoza, a Hegel, a Marx, a Sartre..? ¿Cuántos ejemplares de un título cualquiera de Ortega se habrán vendido en España a lo largo de la última semana? El pensamiento no dura ya ni 24 horas..." -Juan José Millás-El País- 

La realidad es esa, hoy todo está enlatado, incluso la Cultura, por supuesto los libros...La mejor fruta, la mejor ensalada, la mejor cena, el mejor vino, todo debería estar regado por una buena tertulia filosófica. Atrás quedan esos tiempos en los que celebrabamos el debate antes de acabar el postre... de Socrátes o de quien fuese. Todavía recuerdo aquella chica que conocí en un bar hace años. Después de unas cuantas cervezas nos fuimos a su casa. Cuando ella aceptó la invitación de venir a la mía le regalé el libro 'El banquete del amor'  de Platón. No quería aceptarlo porque era el único libro que tenía, pero le encantó, y lo mejor de todo, lo leyó porque una vez que lo había acabado me llamó para devolvermelo. Desde entonces nunca más tuve ese libro.  (G.R.)

Philoshophen

Eros, el Amor, es el tema del diálogo El Simposio o más conocido como El Banquete, obra de este enorme filósofo que fue Platón. Platón nos sitúa en un típico banquete griego, con sus dos partes, primero la comida en común, y luego la bebida en común que era la excusa para que el anfitrión ofreciera un entretenimiento de carácter estético como el canto, la danza, la música, o un diálogo de ideas, con sus discursos, reflexiones. En este caso se trataba de un banquete en que los invitados de Agatón, poeta que había triunfado en el último certamen literario, pronunciaran un elogio del Amor. 'Qué nos enseña Platón del amor?' (Fuente: Nueva Acrópolis)

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Un blog realmente interesante...

Anónimo dijo...

Se ha dicho, replicó ella, que buscar la mitad de sí mismo es amar. Pero yo sostengo, que amar no es buscar ni la mitad ni el todo de sí mismo, cuando ni esta mitad ni este todo son buenos; y la prueba, amigo mío, es que consentimos en dejarnos cortar el brazo o la pierna o el dedo, aunque nos pertenecen, si creemos que estos miembros están atacados de un mal incurable. En efecto; no es lo nuestro lo que nosotros amamos, a menos que no miremos como nuestro y perteneciéndonos en propiedad lo que es bueno, y como extraño lo que es malo, porque los hombres sólo aman lo que es bueno. ¿No es esta tu opinión?

El viento baila dijo...

hola estoy recien empezando en los callejones del blog, soy de chile y navegando me encontre con el tuyo, me parecio interesante por eso te agrege, ademas soy un estudiante de 2 año de filosofia, aunque eso no es lo importante,.. saludos ... desde este extremo adios.

Balka Reporter dijo...

Bienvenido, El Viento baila. Espero que la filosofía recorra por la intensidad de la blogesfera de tu blog como la tinta corría por el papel en otras épocas, fluyendo con ideas y con el pensamiento. Salud, desde Madrid (España)

Balka Reporter dijo...

Gracias anónimo por acercar tu interesante opinión sobre este humilde blog.
Salud, Amiga.

Balka Reporter dijo...

El Banquete, o del amor.
¿se puede decir así sin más que los hombres aman lo bueno?
-Sí -respondí.
-¿Y qué? ¿No ha de añadirse -dijo- que aman también poseer lo bueno?
-Ha de añadirse.
-¿Y no solo poseerlo, sino también poseerlo siempre?
-También se ha de añadir eso.
-Luego, en resumidas cuentas, el objeto del amor es la posesión constante de lo bueno.
-Es completamente cierto -respondí- lo que dices.
-Pues bien -dijo Diotima-: ya que el amor es siempre esto, ¿de qué modo deben perseguirlo los que le persiguen y en qué acción, para que su solicitud y su intenso deseo se pueda llamar amor? ¿Qué acción es por ventura esta? ¿Puedes decirlo?
-No, por supuesto -le dije. En otro caso, Diotima, no te hubiera admirado por tu sabiduría ni hubiera venido con tanta frecuencia a verte con el fin de aprender eso mismo.
-Pues bien -repliqué yo- te lo diré. Es esta acción la procreación en la belleza tanto según el cuerpo como según el alma.