7/16/2010

La crisis a los cuarenta

ElPAIS.com
No importa lo que hayamos conseguido. Si no somos de verdad felices con nuestra existencia, llega un día en que necesitamos responder tres grandes preguntas: ¿de dónde venimos?, ¿quiénes somos? y ¿hacia dónde vamos?
Diferencia entre existir y estar vivo. Muchas personas han tenido que estar a punto de morir para comprenderlo. Y no se trata solamente de una muerte física, sino también psicológica. Es decir, de levantarse un día por la mañana y notar un incómodo malestar en el estómago. De pararse unos minutos al mediodía y experimentar una falta absoluta de sentido. Y de detenerse un momento al anochecer y sentir un profundo vacío en el corazón.
“Solo cuestionando las creencias con las que hemos ido creando nuestra identidad, podemos llegar a ser libres mentalmente”
“Emprender la senda que nos propone ‘la voz interior’ es una oportunidad de entrenar la confianza y la valentía”
Sociedad deshumanizada que nos ha deshumanizado. Funcionamos con el piloto automático, yendo de un lado para el otro por pura inercia. Y al carecer de una brújula interior que nos permita seguir nuestro propio camino, solemos escondernos tras una máscara del agrado de los demás, resignándonos a llevar una vida de segunda mano.
Autómatas programados para producir y consumir
Nos hemos convertido en autómatas programados para producir y consumir de forma mecánica, una rueda que nos va atrapando y de la que nos es muy difícil salir. Somos una mayoría los que llevamos una existencia alienada, monótona y gris, hemos llegado a la conclusión de que esta desconexión es lo normal y que lo raro es ser feliz.
LA REVOLUCIÓN INTERIOR
“Los gusanos llaman ‘crisis’ al nacimiento de las mariposas” (Anónimo)
Aldous Huxley, autor de Un mundo feliz, solía afirmar que convertirnos en seres humanos responsables, libres y conscientes es tan sólo una “potencialidad”. Y que a menos que experimentemos una “revolución” en nuestra mente y en nuestro corazón seguiremos funcionando como “máquinas”. De ahí que también sostuviera que muchas personas nazcan, existan y mueran de manera “inconsciente”. Es decir, “enajenadas de sí mismas”, obedeciendo ciegamente los patrones de conducta determinados por la sociedad. (fuente: ELPAIS.com)
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