1/27/2010

La nieve, yo y los otros

Frío siberiano en las ondas de la radio, anunciaban. Yo cabalgaba sobre la grupa de un SAAB, vehículo de fabricación sueca, veía venir la ventisca sobre el parabrisas. Los gordos copos de nieve caían con intensidad. Me paré en un atasco y sorprendido por el paisaje que se presentaba ante mis ojos busqué algo que fotografiar con mi pequeña Leica digital. Sólo había coches encerrados en el semáforo en rojo de la calle Francisco Silvela. A un lado la Casa de la Moneda, al otro un hospital, y al fondo Torrespaña, más conocida por el Pirulí, la torre de comunicaciones de Retevisión y donde se encuentran los servicios informativos de TVE, plagada de antenas. Estoy hablando de Madrid, se parece a la canción de Sabina. Pues eso, estábamos la nieve y yo acompañados por peatones presurosos con sus paraguas colgando de la mano y que trataban de huir de la calle para adentrarse en el metro en dirección a sus casas lo más pronto posible, sobre todo para evitar quedarse colgados por el imaginado temporal de nieve que en principio se avecinaba sobre la capital. Pero no, ahí estábamos parados con los coches en el mismo semáforo, y de repente dejaron de caer los copos y todo volvió a la normalidad. La nieve y yo cogimos la cámara y fotografiamos lo que sentimos visualmente. Ahí queda la foto. Para mi un recuerdo de esos minutos, nada más que eso. Lo demás son imaginaciones de los humanos. Algo así como la crisis, existe pero nadie la ve de cerca, bueno sí, perdón, los parados. Me refería a los otros.
(G.R.)

No hay comentarios: