5/30/2009

"Las experiencias del deseo: Eros y Misos" de Jesús Ferrero

En este ensayo el deseo es visto como una fuerza inherente a toda materia y a todo ser. Y ese deseo se manifiesta a través de la atracción –eros, amor– y a través de la repulsión –misos, odio. A su vez, el amor y el odio (hijos del deseo y no al revés) se parten cada uno en dos: el amor a uno mismo y el amor al otro, el odio a uno mismo y el odio al otro. Cuatro movimientos básicos: dos de atracción y dos de repulsión, de los que surgirán todas las pasiones, aquí llamadas simplemente experiencias del deseo. Las experiencias derivadas del apego a uno mismo como el narcisismo o el egoísmo; las derivadas del apego al otro como el sexo, el amor a los objetos o el amor al saber; las derivadas del odio a uno mismo como el masoquismo, la anorexia, la angustia o la desesperación; las derivadas del odio al otro como la venganza, el sadismo, el asesinato o la guerra serán aquí percibidas como hijas de las fuerzas de atracción y repulsión del deseo, y entre todas conformarán un fluido lleno de matices y contradictorio siempre, que animará por igual a los seres y las cosas. A través de un discurso ajeno a los juicios morales y a las omisiones interesadas acerca de los abismos que constituyen la naturaleza humana, este libro va desplegando una geografía de las pasiones donde la negatividad es vista como una fuerza necesaria y fundamental que anima desde dentro la mecánica de la vida y el fluir del universo. Por eso, las pasiones consideradas negativas y disgregadoras tienen aquí el mismo rango que las consideradas positivas y cohesionadoras, y por la misma razón se evitan conceptos como perversión, desviación o enfermedad para definir lo que en esencia sólo son experiencias del deseo. (fuente: Lecturalia)



Data (experimentar, sentir, pensar)

“La existencia, entendida en su concepción dual y contradictoria, no dejaría de ser un juego de tauromaquia cretense con todas o casi todas las pasiones, sabiendo siempre que cerrar las puertas al universo pasional es como no vivir, o lo que sería peor: como no sentirse un viviente. Aunque también sería no vivir el condenar las pasiones al territorio de la ajenidad y la irracionalidad pura, sin intentar iluminarlas desde dentro, pues una pasión no iluminada es una pasión perdida, por no decir desperdiciada hasta desde el punto de vista de la emoción, ya que no hay nada más emocionante para el cuerpo y el alma que iluminar una pasión tras haberla atravesado de parte a parte con los sentidos y la razón. Y atravesar una pasión no es hundirse en ella, es más bien lo contrario, ya que atravesar implica entrar en algo pero también salir, a veces de forma fulminante. (Jesús Ferrero)

La vida no es vivible sin emociones, y sólo atravesando las pasiones y no evadiéndolas se puede llegar a la más intensa emoción: el pensamiento, quizás el más radiante hijo del deseo”.
Las experiencias del deseo: Eros y Miso, es Premio Anagrama de ensayo 2009

5/27/2009

Después de 35 años y 8 meses detienen en Chile a los culpables del asesinato de Victor Jara



Rebelión.- ¿Qué habrá pensado Víctor Jara cuando apenas, entre la penumbra de sus ojos hinchados de dolor y huesos machacados, pudo ver los rostros de jóvenes conscriptos descargando la furiosa munición?
Ráfagas interminables. 44 gruesas balas, disparadas por un pelotón de fusilamiento, acabaron por atravesar su cuerpo. Nadie supo quiénes eran ni quién los comandaba. Hasta hoy no tenían rostro.
Pasaron exactamente 35 años y 8 meses para que se comenzara a develar uno de los secretos mejor guardados de la dictadura: los autores del crimen de Víctor Jara, ocurrido el 15 de septiembre de 1973.
El viernes último, mientras medio Chile gozaba el día "sandwich" que dejó el feriado del 21 de mayo, dos personas fueron llevadas en horas de la tarde ante la presencia del ministro de fuero Juan Fuentes Belmar en el Palacio de Tribunales.
Ambos poseían dos cosas en común: para el golpe militar tenían 18 años y los dos cumplían servicio militar obligatorio.
Hasta ahora nadie conocía sus nombres, porque no pertenecían a ninguna de las dotaciones militares que se había chequeado y que participaron en las detenciones ilegales de alumnos y académicos de la Universidad Técnica del Estado (UTE) y en la custodia de los prisioneros en el Estadio Chile.
Tras varias horas de interrogatorio, José Adolfo Paredes Márquez (54) y Francisco Quiroz Quiroz (54) quedaron detenidos y el juez Fuentes Belmar ordenó que fueran trasladados hasta un recinto penitenciario.
Los libros de ingreso de detenidos de la entidad carcelaria registran la llegada de ambos a la Cárcel de Alta Seguridad (CAS), en calidad de incomunicados.
Como es una investigación que se instruye bajo el antiguo sistema procesal penal, el magistrado tiene plazo hasta hoy para resolver si los somete a proceso, en calidad de autores, cómplices o encubridores, o si los deja en libertad por falta de méritos.
Al detectar estos nombres en los libros de registros, con el rol de la causa por la muerte de Víctor Jara, La Nación indagó respecto a sus vinculaciones.
Algunas fuentes los ubicaron dentro del contingente militar que pertenecía a la Guarnición de Santiago, encargada de la seguridad de la capital tras el golpe de Estado.
Dentro de las mismas indagaciones, trascendió que existe una lista de no más de seis personas investigadas que son buscadas por la PDI.
Todos ellos estarían siendo investigados a partir de la identificación de los efectivos militares que escoltaron al entonces coronel Pedro Espinoza Bravo en su recorrido por Santiago, durante las horas en que ocurre el crimen del artista.

Uno de los detenidos estaría confeso de su participación en el fusilamiento del cantante y colaboró con la descripción del trágico episodio que terminó con la vida de Víctor Jara.
Hasta ahora, se identificó a un oficial que estuvo a cargo del destacamento.
Los detenidos han sido sometidos, en las últimas horas, a intensos
careos para zanjar sus contradicciones respecto al grado de participación en el hecho.

Horas finales
Todo fue muy confuso ese 11 de septiembre de 1973. Víctor tenía agendado un acto en la Universidad Técnica del Estado. La idea: luchar contra la guerra civil en Chile.
De pronto, ese martes cambió de rumbo. Por la radio se escuchó sobre el ataque a La Moneda y el levantamiento de los militares. Allende estaba pronunciando su discurso histórico cuando Víctor decidió salir a la calle.
“Era un día extraño, con los relatos de la radio, y todo hacía que fuera un día especial, pero nadie pensó que la situación llegaría a tal extremo. Nadie pensó que chilenos terminarían matando chilenos”, recordó la hija de Víctor, Amanda Jara, en una entrevista con LND.
Ese día, Víctor salió de la casa rumbo a la UTE.
Las últimas horas de vida de Víctor Jara fueron relatadas por un pequeño grupo de prisioneros que estuvieron con él durante todo el tiempo que duró el cautiverio, al interior del improvisado campo de prisioneros.
Una vez que fue identificado por un soldado que custodiaba al grupo fue separado del grupo, brutalmente golpeado y sometido a largas sesiones de tortura.
Tras tres días en el lugar, llegó la orden de trasladar a todos los prisioneros al Estadio Nacional.
Cubierto de sangre y desfigurado por los hematomas, algunos de sus amigos lograron sacarlo del rincón donde estaba tirado. Lo limpiaron e intentaron disfrazar para que ya no fuera identificado.
Sin embargo, a pocos metros del camión que los llevaría al recinto de Ñuñoa, fue separado de la fila junto al director de Prisiones, Litre Quiroga, y otras tres personas.
Aquí comienza la laguna que se mantuvo durante estos 36 años. La actual indagación indica que los prisioneros segregados del grupo fueron llevados nuevamente al interior del Estadio Chile y fueron fusilados en ese lugar, uno a uno.
Constatadas sus muertes, fueron subidos a un camión y llevados a un costado del Cementerio Metropolitano, donde fueron arrojados semidesnudos.

Victor Jara, in memoriam

5/24/2009

La pasión de dominar es la más terrible de todas las enfermedades del espíritu humano" (Voltaire)


Boda china en el Retiro. (Madrid- 2009) Photo: Globalista Reporter

La manipulación. El chantaje emocional en las relaciones de pareja


Las luchas por el poder en la pareja, cuando estas se producen, se olvida que existe un proyecto compartido, y uno o ambos miembros intentan imponer sus reglas y sus objetivos personales.
Una de las prácticas más utilizadas en esta guerra de relaciones de pareja es la manipulación emocional. Inconsciente o voluntariamente se exige a la otra persona que actúe según los propios deseos o necesidades, utilizando vilmente los sentimientos como arma. El silencio, las amenazas directas o veladas, los celos, o incluso una actitud victimista, son algunas de las estrategias más comunes.

Para hacer la paz se necesitan dos; pero para hacer la guerra basta con uno sólo” (Samuel Butler)

La manipulación se asocia con personas egoístas, retorcidas, malvadas, maquiavélicas… Esto resulta tranquilizador en sí mismo, porque aporta una explicación simple y definida de este aspecto oscuro de las relaciones, al tiempo que nos aleja de él. Pero en la práctica, todos, en un momento dado, podemos utilizar algún tipo de chantaje emocional.

Algunos chantajes son transparentes y casi inofensivos, otros pueden terminar siendo destructivos. Algunas personas llegan a tiranizar a la pareja con la que conviven utilizando el desdén, la humillación o la crítica. La manipulación llevada al extremo supone un maltrato psicológico, una agresión que no deja marca ni heridas, pero que no por eso resulta menos dañina.

“La pasión de dominar es la más terrible de todas las enfermedades del espíritu humano” (Voltaire)

Estrategias:
• El castigo. Se amenaza, de manera más o menos directa o implícita, con que si no se realiza lo que uno desea tendrá consecuencias negativas.
• El autocastigo. En este caso, la amenaza consiste en dañarse uno mismo para hacer sentir culpable al otro. Como, por ejemplo, diciendo: “Si tú no me quieres, la vida no tiene sentido para mí”.
• El silencio. Supone una manera de mostrar el enfado. El otro, a menudo siente que sólo cediendo logrará mejorar el clima de la relación.
• El victimismo. Implica una exigencia disfrazada de sentimientos de lástima y culpa. Como, por ejemplo: “Si no vienes a verme, estaré solo todo el día”.
• La culpa. Se utilizan reproches o comentarios críticos para que alguien se sienta culpable y así corrija su actitud o su comportamiento.

Las promesas

Se ofrecen promesas maravillosas que, por ser poco realistas, rara vez se acaban cumpliendo: “Si me das otra oportunidad, te prometo que cambiaré y seremos de nuevo felices”.

• Dar para recibir. Se ofrecen ayudas o favores como un modo de atar a la otra persona y favorecer su sumisión.

“La persona que domina, explota y lastima es tan dependiente como la persona sumisa. Ninguna de las dos puede vivir sin la otra”. (Erich Fromm)

El chantaje emocional se produce en las dos direcciones, cada persona intenta controlar a la otra con diferentes estrategias de manipulación. Se trata de una lucha por el poder que puede dar lugar a escaladas de agresiones cada vez más intensas y despiadadas. El peligro es que si se escucha únicamente a una de las partes, se puede incurrir fácilmente en una visión parcial del conflicto, pues cada persona interpreta y sufre la conducta del otro como una ruin manipulación, pero es incapaz de reconocer sus propios instrumentos de chantaje emocional.

“Cuando se teme a alguien es porque a ese alguien le hemos concedido poder sobre nosotros” (Hermann Hesse)

Se exprese mediante palabras, actitudes o gestos, el mensaje manipulador suele ser vivido con una sensación de amenaza o exigencia. La fórmula para detectarlo consiste en estar atento a las propias sensaciones y sentimientos ante los mensajes que se reciben.

“La persona más poderosa es aquella que es dueña de sí misma” (Séneca)

Tanto en la vida de pareja como en general en todo tipo de relaciones es crucial una comunicación clara y honesta que permita aclarar las situaciones ambiguas. El juego de manipulación deja de tener poder sobre uno mismo cuando se reconoce como tal. Y aludir a los propios sentimientos o sensaciones resulta mucho más eficaz que emplear un tono acusador, que suele generar más barreras y reacciones defensivas en vez de mayor comprensión.

“El amor no es sólo un sentimiento. Es también un arte” (Balzac)

Platón definía la política como el arte de vivir en sociedad. La pareja es una comunidad de dos personas en la que puede darse tanto una lucha encarnizada por el poder como una pugna soterrada de control y subyugación. Pero también es posible construir una relación con una política democrática y solidaria, basada en el respeto y la comprensión mutuos.
(Fuente: ELPAIS.com)

La cara oculta de los supermercados



"Aditivos, colorantes y conservantes se han convertido en algo cotidiano en la elaboración de lo que comemos"


Por ESTHER VIVAS

La gran distribución comercial (supermercados, hipermercados, cadenas de descuento) ha experimentado en los últimos años un fuerte proceso de expansión, crecimiento y concentración industrial. Las principales compañías de venta al detalle han entrado a formar parte del ranking de las mayores multinacionales del planeta y se han convertido en uno de los actores más significativos del proceso de globalización capitalista.

Su aparición y desarrollo ha cambiado radicalmente nuestra manera de alimentarnos y de consumir, supeditando estas necesidades básicas a una lógica mercantil y a los intereses económicos de las grandes corporaciones del sector.

Se produce, se distribuye y se come aquello que se considera más rentable, obviando la calidad de nuestra alimentación.

Aditivos, colorantes y conservantes se han convertido en algo cotidiano en la elaboración de lo que comemos. En Estados Unidos, por ejemplo, debido a la generalización de la comida rápida, se calcula que cada ciudadano toma anualmente 52 quilos de aditivos, hecho que genera crecientes dosis de intolerancia y alergias.

Lo publicitado como “natural” no tiene nada de ecológico y es resultado de procesos de transformación química. Nuestra alimentación, lejos de lo que producen los ciclos de cultivo tradicionales en el campo, acaba desembocando en una alimentación “desnaturalizada” y de laboratorio.

¿Sus consecuencias? Obesidad, desequilibrios alimentarios, colesterol, hipertensión… y los costes acaban siendo socializados y asumidos por la sanidad pública.

Los alimentos “viajeros” son otra cara del actual modelo de alimentación.

La mayor parte de lo que comemos viaja entre 2.500 y 4.000 kilómetros antes de llegar a nuestra mesa, con el consiguiente impacto medioambiental, cuando, paradójicamente, estos mismos productos son elaborados a nivel local.

La energía utilizada para mandar unas lechugas de Almería a Holanda, por ejemplo, acaba siendo tres veces superior a la utilizada para cultivarlas.

Nos encontramos ante un modelo productivo que induce a la uniformización y a la estandarización alimentaria, abandonando el cultivo de variedades autóctonas en favor de aquellas que tienen una mayor demanda por parte de la gran distribución, por sus características de color, tamaño, etc. Se trata de abaratar los costes de producción, aumentar el precio final del producto y conseguir el máximo beneficio económico.

No en vano, según el sindicato agrario COAG, los precios en origen de los alimentos han llegado a multiplicarse hasta por once en destino, existiendo una diferencia media de 390% entre el precio en origen y el final. Se calcula que más del 60% del beneficio del precio del producto va a parar a la gran distribución.

La situación de monopolio en el sector es total: cinco grandes cadenas de supermercados controlan la distribución de más de la mitad de los alimentos que se compran en el Estado español acaparando un total del 55% de la cuota de mercado.

Si a éstas sumamos la distribución realizada por las dos principales centrales de compra mayoristas, llegamos a la conclusión de que sólo siete empresas controlan el 75% de la distribución de alimentos.

Esta misma dinámica se observa en muchos otros países de Europa. En Suecia, tres cadenas de supermercados tienen el 95,1% de la cuota de mercado; en Dinamarca tres compañías controlan el 63,8%; y en Bélgica, Austria y Francia unas pocas empresas dominan más del 50%.

Una tendencia que se prevé aún mayor en los próximos años y que se visualiza muy claramente a partir de lo que se ha venido en llamar la “teoría del embudo”: millones de consumidores por un lado y miles de campesinos por el otro y tan solo unas pocas empresas controlan la cadena de distribución de alimentos.

En Europa, se contabilizan unos 160 millones de consumidores en un extremo de la cadena y unos tres millones de productores en el otro, en medio unas 110 centrales y grupos de compra controlan el sector.

Este monopolio tiene graves consecuencias no sólo en el agricultor y en el consumidor, sino también en el empleo, en el medio ambiente, en el comercio local, en el modelo de consumo.

Pero existen alternativas. En un planeta con recursos naturales finitos es imprescindible llevar a cabo un consumo responsable y consumir en función de lo que realmente necesitamos, combatiendo un consumismo excesivo, antiecológico y superfluo.

En lo práctico, podemos abastecernos través de los circuitos cortos y de proximidad, en mercados locales, y participar, en la medida de las posibilidades, en cooperativas de consumidores de productos agroecológicos, cada vez más numerosas en todo el Estado, que funcionan a nivel barrial y que, a partir de un trabajo autogestionado, establecen relaciones de compra directa con los campesinos y productores de su entorno.

Así mismo es necesario actuar colectivamente para establecer alianzas entre distintos sectores sociales afectados por este modelo de distribución comercial y por el impacto de la globalización capitalista: campesinos, trabajadores, consumidores, mujeres, inmigrantes, jóvenes…

Un cambio de paradigma en la producción, la distribución y el consumo de alimentos sólo será posible en un marco más amplio de transformación política, económica y social y para conseguirlo es fundamental el impulso de espacios de resistencia, transformación y movilización social.

* Esther Vivas, Coautora de “Supermecados, no gracias” (Icaria editorial, 2007) * Miembro del Centro de Estudios sobre Movimientos Sociales (CEMS) Universitat Pompeu Fabra.
Cabeza de lista de Izquierda Anticapitalista para las Elecciones Europeas