5/24/2009

La pasión de dominar es la más terrible de todas las enfermedades del espíritu humano" (Voltaire)


Boda china en el Retiro. (Madrid- 2009) Photo: Globalista Reporter

La manipulación. El chantaje emocional en las relaciones de pareja


Las luchas por el poder en la pareja, cuando estas se producen, se olvida que existe un proyecto compartido, y uno o ambos miembros intentan imponer sus reglas y sus objetivos personales.
Una de las prácticas más utilizadas en esta guerra de relaciones de pareja es la manipulación emocional. Inconsciente o voluntariamente se exige a la otra persona que actúe según los propios deseos o necesidades, utilizando vilmente los sentimientos como arma. El silencio, las amenazas directas o veladas, los celos, o incluso una actitud victimista, son algunas de las estrategias más comunes.

Para hacer la paz se necesitan dos; pero para hacer la guerra basta con uno sólo” (Samuel Butler)

La manipulación se asocia con personas egoístas, retorcidas, malvadas, maquiavélicas… Esto resulta tranquilizador en sí mismo, porque aporta una explicación simple y definida de este aspecto oscuro de las relaciones, al tiempo que nos aleja de él. Pero en la práctica, todos, en un momento dado, podemos utilizar algún tipo de chantaje emocional.

Algunos chantajes son transparentes y casi inofensivos, otros pueden terminar siendo destructivos. Algunas personas llegan a tiranizar a la pareja con la que conviven utilizando el desdén, la humillación o la crítica. La manipulación llevada al extremo supone un maltrato psicológico, una agresión que no deja marca ni heridas, pero que no por eso resulta menos dañina.

“La pasión de dominar es la más terrible de todas las enfermedades del espíritu humano” (Voltaire)

Estrategias:
• El castigo. Se amenaza, de manera más o menos directa o implícita, con que si no se realiza lo que uno desea tendrá consecuencias negativas.
• El autocastigo. En este caso, la amenaza consiste en dañarse uno mismo para hacer sentir culpable al otro. Como, por ejemplo, diciendo: “Si tú no me quieres, la vida no tiene sentido para mí”.
• El silencio. Supone una manera de mostrar el enfado. El otro, a menudo siente que sólo cediendo logrará mejorar el clima de la relación.
• El victimismo. Implica una exigencia disfrazada de sentimientos de lástima y culpa. Como, por ejemplo: “Si no vienes a verme, estaré solo todo el día”.
• La culpa. Se utilizan reproches o comentarios críticos para que alguien se sienta culpable y así corrija su actitud o su comportamiento.

Las promesas

Se ofrecen promesas maravillosas que, por ser poco realistas, rara vez se acaban cumpliendo: “Si me das otra oportunidad, te prometo que cambiaré y seremos de nuevo felices”.

• Dar para recibir. Se ofrecen ayudas o favores como un modo de atar a la otra persona y favorecer su sumisión.

“La persona que domina, explota y lastima es tan dependiente como la persona sumisa. Ninguna de las dos puede vivir sin la otra”. (Erich Fromm)

El chantaje emocional se produce en las dos direcciones, cada persona intenta controlar a la otra con diferentes estrategias de manipulación. Se trata de una lucha por el poder que puede dar lugar a escaladas de agresiones cada vez más intensas y despiadadas. El peligro es que si se escucha únicamente a una de las partes, se puede incurrir fácilmente en una visión parcial del conflicto, pues cada persona interpreta y sufre la conducta del otro como una ruin manipulación, pero es incapaz de reconocer sus propios instrumentos de chantaje emocional.

“Cuando se teme a alguien es porque a ese alguien le hemos concedido poder sobre nosotros” (Hermann Hesse)

Se exprese mediante palabras, actitudes o gestos, el mensaje manipulador suele ser vivido con una sensación de amenaza o exigencia. La fórmula para detectarlo consiste en estar atento a las propias sensaciones y sentimientos ante los mensajes que se reciben.

“La persona más poderosa es aquella que es dueña de sí misma” (Séneca)

Tanto en la vida de pareja como en general en todo tipo de relaciones es crucial una comunicación clara y honesta que permita aclarar las situaciones ambiguas. El juego de manipulación deja de tener poder sobre uno mismo cuando se reconoce como tal. Y aludir a los propios sentimientos o sensaciones resulta mucho más eficaz que emplear un tono acusador, que suele generar más barreras y reacciones defensivas en vez de mayor comprensión.

“El amor no es sólo un sentimiento. Es también un arte” (Balzac)

Platón definía la política como el arte de vivir en sociedad. La pareja es una comunidad de dos personas en la que puede darse tanto una lucha encarnizada por el poder como una pugna soterrada de control y subyugación. Pero también es posible construir una relación con una política democrática y solidaria, basada en el respeto y la comprensión mutuos.
(Fuente: ELPAIS.com)

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