2/07/2009

El "pequeño" periodismo

Interesante artículo de Ángel Valle sobre una profesión en el debate de la 'Crisis', precisamente el próximo 14 de febrero la APM ha fijado una concentración en Madrid con el lema: "Por la dignidad de los periodistas". 


 Barcelona. Scarlett Johansson con una Leica M6

El periodismo «pequeño»

La Razón: 5 Febrero 09 - Ángel VALLE
El subconsciente colectivo tiende a la simplificación, por lo que no es extraño que para la mayoría de la gente cada profesión responda a una imagen estereotipada y tópica, que no siempre -por no decir casi nunca- responde a la realidad. Así, cuando alguien oye hablar de un periodista, la primera idea que le viene a la cabeza es la de un reportero de guerra, un presentador de noticias o la de un avezado profesional rastreando en los bajos fondos en busca de una exclusiva. Es más, la gente se queda decepcionada si tu perfil no responde al de esos arquetipos. Evidentemente, el cine, la TV y la literatura han hecho un flaco favor a la profesión creando dichos estereotipos, tan manidos como escasos. Sin embargo, el propio gremio tampoco ha hecho nada por desmitificar su trabajo, que sigue siendo visto como arriesgado, aventurero¿ Pero nada más lejos de la realidad. Bien es cierto que algo de todo eso puede haber y es seguro que se trata de una profesión apasionante, porque la mayoría de nosotros estamos en esto por voluntad propia, por la pasión por nuestro trabajo. Sin embargo, tras la pátina de relumbrón que otorgan el reporterismo o el mundo de las grandes exclusivas, se esconde una profesión muy poco conocida, en la que el número de personas que trabaja en los grandes medios es minoritario. Son miles los periodistas que se ganan la vida en gabinetes de Prensa, en agencias, en pequeños medios de carácter local o provincial, en revistas profesionales, en departamentos de comunicación de pymes o de organismos públicos y privados apenas conocidos. Y todos ellos, sin excepción, realizan un trabajo tan digno, importante y necesario como el que más, pese a que su labor es apenas conocida y a que, demasiadas veces, se enfrentan a la incomprensión o a la invisibilidad incluso de sus compañeros que trabajan en medios «grandes». Quien ha trabajado a ambos lados sabe lo que es realizar su labor con los medios justos, sin facilidades y sin que se abran puertas que sí lo están de par en par para esos «grandes». Existe una especie de muro que separa ambos mundos y que es casi impermeable. Aunque nunca lo reconocerán, quienes trabajan en los diarios de ámbito nacional, en cadenas de radio y TV de difusión estatal, los directores de comunicación de las grandes empresas o de los principales políticos ignoran a quien no está en ese nivel. Los periodistas de provincias, los que cubren plenos municipales en el rincón más inhóspito de España, hacen una labor, no sólo encomiable sino mucho más difícil, por cuanto hay que salir a la calle cada día a buscarse la vida, a cazar la noticia, a inventarla si hace falta, a rascar la realidad y buscar un titular donde los demás no ven nada. Además, no debemos perder de vista que, al final, trabajamos para lectores, oyentes o telespectadores, no para nosotros mismos o para que nos lean nuestros competidores -como ocurre la mayoría de las veces-. Por eso, ese otro periodismo, el llamado local o de provincias muchas veces con tono despectivo, es mucho más interesante para el ciudadano que el que hay tras los grandes titulares con que abren los telediarios. Por tanto, no vendría mal una cura de humildad entre los grandes y un mayor respeto por el trabajo que se hace al otro lado de ese muro de incomprensión. Y es que aquí no hay ni primera ni segunda división, sino buenos y malos profesionales, y de esos ahí en todas partes.

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