3/26/2008

Rechazaron papeles que luego fueron grandes éxitos

Millon de Dolar Baby



Si hablamos de casos en los que intérpretes rechazaron papeles que probablemente debían haber aceptado, Sean Connery se lleva la palma, no sólo por haber dicho que no a películas de éxito en más de una ocasión, sino también por lo gigantescos que han resultado los personajes que rechazó. Al parecer, decidió no interpretar a Hannibal Lecter en ‘El Silencio de los Corderos’, que luego interpretó Anthony Hopkins. Tampoco quiso ser el Morpheo de ‘Matrix’ Recientemente ha preferido seguir retirado que volver a hacer de padre de Indiana Jones.

Lo que quizá se considere más incomprensible es que rechazase interpretar a Gandalf en ‘El señor de los anillos’. Pero lo gracioso es el motivo por el que declinó esta oferta. Sean Connery declaró que “No entendía el guión: Bobbits? Hobbits?...”. El actor escocés no había leído ninguna obra de Tolkien.

Y no fue el único en rechazar un papel en la película de Peter Jackson, pues Daniel Day-Lewis y Stuart Townsend prefirieron no hacer de Aragorn. Al final lo interpretó Viggo Mortensen. Uma Thurman y Kate Winslet rechazaron ser Eowyn, a quien finalmente dio vida Miranda Otto.

Aquí, en España, también tenemos casos sonados como el de Penélope Cruz que rechazó trabajar con Alejandro Amenábar en "Tesis" porque ya estaba comprometida para ‘Brujas’. Ana Torrent la sustituyó.

De entre los rechazos míticos de la historia del cine se puede extraer el de Bela Lugosi por el personaje de Frankenstein. Argumentó que no se veía en el papel y que no deseaba que su rostro apareciese oculto tras una gruesa capa de maquillaje que impediría al público reconocerle, además de que ni siquiera tenía dialogo.

Ed Wood - Martin Landau portraying Lugosi flips out on a fan



Sylvester Stallone declinó ‘Seven’ y ‘Único testigo’. También Lucas declara que lo consideró para el papel de Hans Solo, pero al igual que consideró a otros mil.

Richard Dreyfuss rechazó el papel protagonista de ‘La mosca’. Jeff Goldblum, parece que congeniaba con David Cronenberg de maravilla, tanto que Geena Davis tenía miedo durante el rodaje por lo psicópatas que eran los dos.

Frank Sinatra rechazó hacer el papel de Tony Curtis en esa obra maestra llamada ‘Con faldas y a lo loco’.

Michelle Pfeiffer decidió no aceptar el papel de Clarice en ‘El silencio de los corderos’, mientras que Jeremy Irons rechazó el personaje de Hannibal Lecter.

John Wayne y Frank Sinatra rechazaron el papel de Harry Callahan (Harry el Sucio), que finalmente encarnó Clint Eastwood.

Cary Grant prefirió no interpretar a James Bond y eso que Ian Fleming dijo que tenía parcialmente en mente a este actor cuando creó a 007.

Mel Gibson podría haber sido el protagonista de ‘Gladiator’, pero no le apeteció y en su lugar Russell Crowe interpretó a Máximo Meridio.

El hecho de que Tom Cruise se negase a interpretar a Eduardo Manostijeras si éste no se convertía al final en un personaje normal con manos, hizo que rechazase el personaje. También rechazó ‘Pequeña Miss Sunshine’, al igual que Bill Murray.

Brad Pitt era el elegido para hacer de Tommy Williams en ‘Cadena perpetua’, pero decidió no hacerlo.

Marlon Brando declinó encarnar a Lawrence de Arabia y a uno de los protagonistas de ‘Dos hombres y un destino’.

En la película ‘El Graduado’ Robert Redford fue una opción anterior a la de Dustin Hoffman. Por su parte, Hoffman dejó pasar el personaje de Humbert Humbert en ‘Lolita’ y muchas actrices se negaron a interpretar el papel protagonista, como Natalie Portman, Cristina Ricci o Jennifer Love Hewitt.

The Sound of Silence en The Graduate



Eric Stoltz llegó a estar contratado para interpretar a Marty McFly en ‘Regreso al futuro’, pero luego fue reemplazado por Michael J. Fox. Tom Selleck se resistió a calzarse el sombrero de Indiana Jones, pero lo mejor es el motivo: interfería con su interpretación en la serie ‘Magnum detective privado’.

Paula Strasberg, profesora de interpretación de Marilyn Monroe, le aconsejó que dijese que no al papel de Holly Golightly en ‘Desayuno con diamantes’, así que lo rechazó a pesar de que Truman Capote, el autor de la novela, quería que fuese ella. Pero la presencia de Audrey Hepburn no fue la única discrepancia entre Capote y el resultado del film.
Breakfast at Tiffany's ( Desayuno con Diamantes)


Gary Cooper decidió no interpretar a Rhett Butler en ‘Lo que el viento se llevó’.

Sandra Bullock y Ashley Judd se negaron a hacer el papel que finalmente aceptaría Hilary Swank en ‘Millon Dollar Baby’. Y qué buen resultado dio el cambio.

Meg Ryan y Demi Moore rechazaron ‘Pretty Woman’, al igual que Gwyneth Paltrow no quiso el papel de Rose en la película ‘Titanic’.

En ‘Love actually’, Jude Law iba interpretar el papel de Hugh Grant mientras que Hugh Grant interpretaría el de Colin Firth. Orlando Bloom iba a ser el amor de Keira Knightley. Mick Jagger iba a hacer el papel del músico decadente que finalmente tomó Bill Nighy. Y se dice que el cantante de los Rolling también podría haber participado en ‘The Rocky Horror Picture Show’, como Dr. Frank N Furter.

Mike Myers dijo que no al papel de Willie Wonka en ‘Charlie y la fábrica de chocolate’.

Casi con tantas oportunidades como Connery encontramos a John Travolta, que dijo que no a ‘Chicago’, ‘Oficial y caballero’ y ‘American Gigoló’. También rechazó: ‘La milla verde’, ‘Apollo 13’, ‘Forrest Gump’, ‘Splash’… Rechazó el papel de Michael Madsen en ‘Reservoir Dogs’. Lo curioso es que Madsen, a su vez, declinó hacer de Vincent Vega en ‘Pulp Fiction’, papel que estaba escrito para él, pues era el mismo que el de ‘Reservoir Dogs’, pero cuando lo rechazó se cambió su nombre de pila de Vic a Vincent. Y John Travolta retomó el personaje.

Seguro que también hay numerosos intérpretes más que no aparecen en la lista y que declinaron ofertas que más tarde se convirtieron en éxito en manos de otros.
Fuente: Blog de cine

Escritores ebrios


Globalista Reporter

La historiadora Marta Herrero Gil se adentra en la literatura drogada española e hispanoamericana desde el modernismo hasta la postmodernidad

A Valle-Inclán su médico le recomendó hachís para calmar sus dolencias en las vías respiratorias. Darío sentía un vacío más profundo. Y contra el dolor, búsqueda o evasión. Las drogas les sirvieron a los escritores para ambas cosas. Algunos se enfrentaron a la locura y acabaron sus días ingresados en hospitales psiquiátricos. Otros fallecieron a causa de enfermedades relacionadas con sus excesos. Hay quienes ya estaban enfermos y utilizaron las drogas para morir y quienes las tomaron como parte de una búsqueda espiritual. Jodorowsky dice que las experiencias lisérgicas llevan al tejado y devuelven luego al primer escalón para hacerte subir poco a poco. Con esfuerzo, reconociéndose su valor al tiempo. Marta Herrero nos lleva de la mano a través de un viaje por el alma de los autores que encontraron en la ebriedad el principio o el fin de su creación.

El paraíso de los escritores ebrios es una incursión por los textos drogados y las preocupaciones íntimas de algunos escritores españoles e hispanoamericanos, desde el modernismo a la posmodernidad. Un viaje iniciático por tierras casi inhóspitas: son muy pocas personas las que se han acercado a este tema con anterioridad. La historiadora Marta Herrero Gil (Madrid, 1981) quiere dejar que se expresen, que nos miren. Plantea preguntas del tipo ¿Cómo se relacionaron sus experiencias drogadas con sus muertes y su vidas? ¿Intuyeron algo bello al descender a los abismos?

Los modernistas hispanoamericanos y sus paraísos artificiales

Martí fue el primer escritor hispanoamericano en dedicarle una poesía al haschish. Su experiencia se traduce en un acercamiento al éxtasis místico a través del beso de una mujer árabe. El hachís no le proporciona un paraíso artificial sino una realidad soñada.

Valle Inclán pronunció en Buenos Aires en 1910 una conferencia sobre Los excitantes en la literatura. Peligros y ventajas. Habló de dos tipos, los naturales y perjudiciales. Acercó sus experiencias drogadas a la búsqueda espiritual. Le dedicó una obra entera al hachís: La pipa de Kif (1919). El hachís le puso la muerte ante los ojos y el escritor se asustó.

Rubén Darío diferencia los paraísos artificiales de la droga de los paraísos reales de la ebriedad artística. Arte y ebriedad están unidos en él. Uno de los más bellos cuentos escritos tienen su base en la droga: El humo de la pipa (1888). En él narra las visiones que le provocó una droga en siete bocanadas distintas, antes de que la pipa se apagara.

Horacio Quiroga tomaba hachís y venía la muerte a visitarlo. El suicidio de los suyos fue recurrente y él mismo acabó con su vida. Escribió El haschich (1903), un cuento realista en el que narró paso a paso y con detalle, apoyado por las notas que tomó un amigo suyo durante la experiencia. La narración es eminentemente descriptiva con el objetivo de instruir a quienes no conocen nada sobre la droga y dar su punto de vista a “los apologistas de oídas del célebre narcótico”. El paraíso artificial no es ya un paraíso sino infierno.

El viaje interior emergido
Muchas de las composiciones que trataron la experiencia drogada llevaban por título el nombre de la sustancia. El sujeto toma algo, su realidad cambia y quiere contar lo que ve y lo que le sucede. Los geógrafos de XIX describían lugares recién colonizados y los poetas describían sus mundos interiores.

Los escritores en la Posmodernidad y el viaje en la conciencia
De la conciencia habían empezado a hablar los consumidores de drogas alucinógenas en el siglo XX. Decían que tenían la capacidad no sólo de hacer viajar al consumidor por sus mundos interiores, sino también expandir su conciencia. Muchos escritores se aventuraron a experimentar con ellas y convertirlas en fuentes de su literatura: Adoux Huxley (1894-1963), Ernst Jünger, Henry Michaux (1899-1984), William Burroughs (1914-1997). En su obra Acercamientos Jünger habló del psiconauta como un navegante del alma.

¿Qué nos contaron algunos de los escritores españoles que experimentaron con drogas psicodélicas?

Marta Portal publicó en 1973 un compendio de narraciones agrupadas bajo el título de La veintena. Una de ellas fue Mariposa LSD, donde situó a un grupo de amigos cuya relación se basaba en compartir experiencias lisérgicas. Como los poetas místicos, quería regresar para contarlo. Ramón Irigoyen tomaba drogas para romper los significados de las palabras. Mariano Antolín Rato siempre se preguntó qué decir de las sustancias y cómo contarlas en las novelas.
Uno de los escritores que más claramente han hablado de la vinculación de la experiencia lisérgica con la búsqueda espiritual es Alejandro Jodorowski (en la foto). Para él la experiencia con alucinógenos debe hacerse controladamente y con un objetivo claro: el de romperle los límites a la conciencia individual. Fernando Arrabal tomó ketamina como anestesia para una operación quirúrgica y escribió Ketamina veloz.

Marta Herrero Gil (Madrid, 1981)
Doctorada en Ciencias de las Religiones y en Literatura hispanoamericana. Licenciada en Historia y Filología Hispánica. Especialista en literatura mística y en teorías del imaginario. Actualmente elabora la tesis doctoral, sobre la relación entre la ebriedad y la literatura en el Modernismo hispanoamericano. Colaboradora de la revista universitaria Generación XXI. Buscadora; viajera.


Semana Santa en León


Pasada Pasada por frío, regada de almas, caminantes del Camino, florecida de primavera helada, vaciada de limonada, borracha en la muralla, celebrando a genarín. Así ha sido, poéticamente hablando, la Semana Santa leonesa. Uno que asistió a algún paso, a pesar de ser pagano, agnóstico, ateo y como dice una amiga mía, fariséo, para poder contemplar la luz junto a la bella catedral, también para poder ver a mi madre, "Manola" desfilando, y que con 82 años, y ya que lo viene haciendo todas las celebraciones de la semana santa de león, acompañé en su peregrinar de caminante como lo he hecho durante los últimos cinco años. Para que voy a decir más, si después del frío y el calor de la gente lo que más apetecía era beber una limonada. Luego vino la nieve, y también el viento, y después El entierro de Genrín, ya saben, una celebración que se viene repitiendo un jueves santo trás otro. Genarín, de oficio pellejero, fue muerto por el primer camión de la basura que hubo en León, al pie de la muralla.
Desde entonces, él era un borrachín, todo el mundo se pone ciego ese día rindiéndole pleitesía en las murallas que rodean la bella ciudad.