7/02/2008

Relaciones afectivas 'peligrosas'



Un narcisista rompe la estructura ética de la relación, sólo quiere recibir afecto y adulación. No da nada a cambio y la pareja puede entrar en depresión. ¿Qué tipo de personas atrae? "Las que se consideran no deseables socialmente ni atractivas y buscan alguien que les dé estatus. También se enganchan personas inmaduras o codependientes, que buscan receptores de afecto como los narcisistas. Es como si se juntara un adicto al trabajo con un explotador laboral", dice el psicólogo Walter Riso. Los narcisistas llegan a la consulta presionados por su pareja, tras un ultimátum. "Si piden directamente ayuda profesional es cuando pasan por una etapa crítica, como un descenso de categoría laboral, y se deprimen". Al paranoide el valor que le falta es la confianza básica en la pareja, pensar que nunca le hará daño intencionadamente. "Sin esa certeza no se puede estar, sería como vivir con el enemigo potencial", explica Iris Luna. Se enamoran de ellas personas con fobia social, que encuentran ideal al paranoide porque tampoco le gusta la gente, aunque en su caso sea por miedo al ridículo.

El sociópata o antisocial, encantador en la fase de conquista, es muy peligroso. Ve al otro como a un objeto. "Es como un depredador que tiene que sobrevivir en una selva: piensa que el débil merece ser la víctima y dice a su pareja: si te golpeo es porque tú te lo has buscado", dice Walter Riso, autor del libro Amores Altamente peligrosos. "Es el típico caso de los amores violentos que subyacen en la mayoría de mujeres maltratadas". Conquistan el corazón de quien busca alguien que les defienda en la vida, a otros que piensan que son valientes o a los adictos al peligro. El amor histriónico no es exclusivo de las mujeres: son personas teatrales con comportamientos seductores y exhibicionistas, que ven intimidad donde no la hay. Exigen atención constante y "son como un barril sin fondo: Cuanto más amor les das, más afecto reclaman", dice Riso.

El obsesivo es controlador y considera a su pareja ineficiente. Son un buen partido para muchos porque es responsable, pero suele tener problemas sexuales y para expresar emociones. Como pueden ver que con su problema pueden perder a la persona que aman, tienen un tratamiento más fácil. El pasivo-agresivo tiene un conflicto porque necesita y rechaza al mismo tiempo la autoridad de su pareja. Sabotean la relación y no cumplen ningún compromiso con la pareja, pero atraen a codependientes que quieren protegerlos. El agujero negro afectivo es el esquizoide. Es la máxima exposición de la indiferencia. "El antisocial te desprecia, no tienes valor para él; el narcisista menosprecia, vales menos que yo, y para el esquizoide, no existes", concluye Riso.
Fuente: J. C. A. -El País-

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