12/08/2007

El alcalde socialista contra el I Concilio de Ateos de Toledo


Emiliano García-Page quiso vetar la celebración del I Concilio Ateo porque considera que "atenta contra el sentimiento religioso de los toledanos". De esta forma y tras un frustrado intento de celebrarlo el pasado mes de noviembre (no las tenían todas consigo algunos de sus ilustres participantes, el ex embajador en la Santa Sede, Gonzalo Puente Ojeda; y el cómico Leo Bassi) el alcalde de Toledo, el socialista Emiliano García Page, quería 'clausurar' los encuentros sobre ateísmo en su ciudad antes de que empezaran.
Al final y con un mes de retraso, comenzó el viernes en Toledo las jornadas sobre ateísmo organizado por la Federación de Ateos en la iglesia de San Vicente, antigua sede de la Inquisición, aunque la presencia de furgonetas de la Policia Nacional en los alrededores de la sede, solicitada por los organizadores, presidieron los comienzos de los actos ante posibles altercados ultras.
Al parecer una exposición de fotografías eróticas sobre santos religiosos de JAM Montoya, el artista que ya protagonizó un escándalo organizado por el PP y la Iglesia en Extremadura, era una de los motivos que alegaba el alcalde 'democrata'. Además, estas jornadas sufrieron la campaña de descrédito de la Iglesia y de medios afines por la representación de la obra 'Revelación' del polémico Leo Bassi para el fin de fiesta, que quisieron acabar con unas jornadas que atentaban contra "el pasado de tolerancia de Toledo".

Durante el fin de semana se celebraron debates y conferencias sobre el tema en el espacio que cedió el Círculo de Arte de Toledo.

Errantes, caminantes y otros apegos de la tierra

La sensación de caminar bajo la luz del día, con las luces de la noche, sobre los puentes, en las calles desiertas, con niños a las puertas de los colegios saliendo de la mano y acompañados por un profesor. Ellos, los niños, que cruzan las aceras mientras los coches y los peatones se entremezclan con sus almas inocentes, con sus miradas sinceras, alegres y felices de tener esos nexos de unión entre sus semejantes. Da igual que sean arabes, negros, blancos, turcos, rumanos, gitanos; los niños aprenden de esta tierra lo que sus conciudadanos adultos les enseñan y es mucho, o poco, depende de como se mire. Les enseñamos a odiar en vez de a amar, les enseñamos a mentir en de vez de hablar de la verdad, ocultamos nuestros miedos para mostrarles un mundo lleno de falsos egos. Ah, la calle!, esas rutas imperiales por las que caminamos sin rumbo fijo, pensando en otras épocas pasadas, olvidándonos de la historia que las dejó marcadas, precisamente por los soldados de los imperios 'donde nunca se puso el sol', y otras huestes desoladoras. ¡¡Cómo si no hubiese otro circo en la vida que los antepasados de los generales y sus ideas!!.En realidad es una ironía sudyugarnos a pensar. Por ver habría que leer y ver lo bueno de todo ello, lo que de ello tendríamos que aprender. ¡Es que no tenemos bastante con ver amanecer todos los días!. Desastre de historia que no nos enseña a recuperar valores y principios en base a las experiencias negativas vividas de ella misma, de esa historia que revienta los intentos por evolucionar.

"Elo y Yo" por Vicky Ferrero



Era mi segundo día de prácticas. Aún no me había curado de la impresión que me produjo encontrarme de lleno con la que me pareció la horrible cara de la vejez. El cuerpo más anciano que había visto era el de mi madre, que ahora me parece una sutil porcelana. Aún bailaba en mi ente, la cruel imagen de aquellas pieles terriblemente arrugadas, llenas de cosas extrañas que yo ni me hubiera imaginado que existían. No pude mirarme en el resto del día al espejo, pues pensaba que la imagen que me devolvería era la de aquellos cuerpos surcados por el tiempo que semejaban sarmientos retorcidos en una extraña y dramática danza. El hedor de los pañales que había quitado en la mañana anterior, me perseguía con la misma insistencia que un perro de presa persigue el rastro de un prófugo, y lograba que mi estómago se negara en rotundo a ingerir nada mientras pugnaba con fuerza por arrojar de él hasta la primera papilla que tomé en mi tierna infancia.

Ese día, me había propuesto superar mis escrúpulos. Cuanto más pronto me adaptara, antes terminaría el jodío sufrimiento, pues a pesar de todo, notaba que algo muy dentro de mí, algo parecido a un nuevo y extraño gozo, comenzaba a germinar en lo más profundo de mi alma.

Entré con cierta ¿timidez? en la habitación de Elo. Mónica mi instructora me indicó que pasara para el otro lado de la cama. Quité con torpeza la barandilla de protección, mientras Mónica la despertaba. Elo miraba a Mónica, ni siquiera se había dado cuenta de mi presencia allí. Sus ojos miraban ausentes, sin posarse en nada, mientras tensaba todos sus músculos, llevándolos a una rigidez que a mi compañera le resultaba imposible de manejar. Traté de ayudarla, tomando entre las mías una de las manos de Elo. Fue entonces cuando ella notó mi presencia. Sus ojos al mirarme destilaban un huracan de ira. Mónica me indicó que me apartara que iba a pegarme, pues solía hacerlo con frecuencia. Algo en mi interior me hizo, desoyendo el consejo de Mónica, acercarme más a ella. Comencé a hablarle lo más cerca de su rostro posible y con toda la ternura de que era capaz. Su mano, que había emprendido el vuelo tomando mi cara como pista de aterrizaje, se paró en seco en el aire, y fue descendiendo lentamentamente hasta mi mano, que se posaba serena sobre su hombro. Tiró de ella, en un débil intento de desasirse del contacto que yo mantenía sobre su brazo. Acerqué mi rostro al suyo y la besé en la frente, mientras seguía hablándole muy dulce, muy suavemente.

Mónica ya podía trabajar con ella. La rigidez de su cuerpo desaparecía dando paso a una suave docilidad. Elo me miraba intensamente, con sus maravillosos ojos azules. Y entonces se produjo algo que me dejó atónita, sin dejar de mirarme, acercó su cabeza lentamente a mi brazo en la que pienso que fuera su primera caricia en mucho tiempo. LLevé su mano hasta mi brazo, sin dejar de mirarla a los ojos, ella se prendió de él. Estaba rompiendo la barrera que el Alzheimer había puesto entre ella y el mundo. Dios mío, me sería imposible describir lo que sentía en mi interior. Sus ojos en mis ojos, permitiéndome leer en ellos un sin fin de emociones. Elo me estaba hablando con la única parte de su ser que aún puede hacerlo.

Bendije mi escorpio. Ese escorpio que es capaz de traspasar la materia y llegar diréctamente hasta el alma. Su rostro reflejaba una ternura infinita, e inquietos, brillantes sus ojos me decían toda la emoción que estaba sintiendo. despues de colocarla en su silla de ruedas, la llevé al comedor con los demás ancianos. Gloria intentó darle de comer pero cerraba la boca con una fuerza increible. Le pedí que me dejara darle yo. Tomé de nuevo su mano y la llevé suavemente a mi brazo e hice que me lo cogiera, mientras le hablaba con palabras muy básicas, pues son las únicas que recuerda. De nuevo sentí su mirada en la mía. Su rostro era presa de nuevo de esa emoción que intentaba trasmitirme de un modo casi desesperado...

12/03/2007

"De enemigos íntimos" por Fran Pomares

Terelu Campos (de la factoría de su mamá) concede una entrevista al Tomate (de la fábrica de escombros de Tele 5) para decir que no quiere saber nada del Tomate (de la factoría del 'fenicio' Vasile). Y se queda tan ancha "No quiero saber nada de ti y te lo digo delante de todo el mundo... y brindando con una copita de cava para sellar la enemistad que nos une", parece ser el mensaje que subyace en la maniobra. La perversión de algunos programas de televisión y de algunos de los protagonistas que los alimentan -y se alimentan de ellos- empieza a ser desquiciante. El cinismo al servicio del audímetro; la farsa en pos de un 'buen espectáculo'; la mentira clamorosa aliada con la cartera de unos cuantos famosos que, al grito de "soy periodista", violan y adulteran hasta el más mínimo rincón de la honestidad de un gremio más que damnificado; el de los periodistas de verdad, aquellos que no se hacen eco del rumor, sino que invierten tiempo y recursos en comprobar su veracidad antes de lanzarlo.

12/02/2007

Bajar a la tierra


Fran, ex Deportivo A Coruña, en el metro de Madrid

No es habitual ver a un deportista bajar al interior de la tierra. La élite del fútbol disfruta de buenos coches, caros y contaminantes, todo hay que decirlo. Pero en este caso la cámara del reportero captó la imágen de uno de ellos: Fran, ex jugador del Deportivo de A Coruña. El deportista en cuestión tomó el metro desde la terminal 4 de Barajas con dirección al centro de la capital del reino. Durante el trayecto iba leyendo una especie de mapa del metro madrileño. Eso si, vestía una conocida marca de ropa y llevaba un bolso de Lluis Vuiton. Al final siempre aparece el color del dinero!!.Lo mejor de todo, que ninguno de los pasajeros le reconoció.

La primera mujer ilusionista de España


Manuela Rejas con las directoras del documental

"Violeta y el baúl americano"
Manuela Rejas es la protagonista del documental que se rodó el pasado mes de octubre en el pueblo de Veguellina de Órbigo (León) y que lleva un título muy relacionado con el circo y con la vida "Violeta y el baúl americano. Manuela es también un personaje real como la vida misma, ella fue "La primera mujer ilusionista de España". El proyecto cinematográfico está dirigido por dos mujeres onubenses, Luna Baldallo y Rocío González.
La vida de esta mujer, nacida en la tierra leonesa, de mirada inquieta y que ha experimentado durante sus 82 años una ajetreada lucha personal y profesional, ya había sido explorada en el espacio imaginario de Radio Nacional de España en cuya sección de 'Héroes anónimos' dejó constancia por las ondas de su brillante personalidad y de su amor por la vida y las personas.
La historia de Manuela está llena de anécdotas y no son pocas las muestras de rebeldía y tesón, algo que la marcó en su trayectoria vital. Fue una mujer capaz de hacerse un lugar en el mundo del ilusionismo, hasta entonces reservado a los hombres. A ella le toco vivir en una época en la que la mujer estaba relegada a otros trabajos más domésticos y del campo.
Manuela es una mujer combativa y que en la actualidad mantiene una lucha personal con el cáncer, ella lo define con el lema que ha usado durante toda su existencia "no tirar jamás la toalla". A pesar de su edad, 82 años, no ha pérdido la energía y la sonrisa de su rostro, tampoco las ganas de divertir o alegrar a los demás. Así, cada día que su alma le responde acude al local de la residencia de mayores de la localidad leonesa y recrearse en algún truco de magia de los que nunca se olvidó para 'ilusionar' a los presentes.